EL MOVIMIENTO SOCIAL AVANZA CON PROPUESTAS DE PAÍS Y GOBIERNO POPULAR

El pueblo frena las locomotoras del despojo

El Paro Nacional Agrario que inició el 19 de agosto ha de considerarse como un acontecimiento político dentro de la historia de la resistencia de nuestro país. Las jornadas de movilización que se realizaron hasta el 12 de septiembre son muestra del descontento social frente a todas las políticas y leyes antidemocráticas promovidas por los últimos gobiernos, en tanto han profundizado la brecha de desigualdad entre ricos y pobres.

La fórmula del “rico más rico y el pobre más pobre” hoy es más vigente que nunca; basta pasar las páginas de los periódicos y los canales de televisión para darnos cuenta de las injusticias que acusan a este país. Decisiones a puerta cerrada con un congreso ilegítimo, compuesto en su mayoría por hombres y mujeres vinculadas con el paramilitarismo y el terrorismo de estado; salarios elevadísimos a funcionarios públicos de altos cargos (porque no es a todos) que malgastan el dinero que viene de nuestros bolsillos, en lujosos carros, en viajes, en ropa y que además les “parece poquito”.

Así mismo, somos testigos que pese al insistente clamor de justicia de nuestro pueblo, que sube desde el Sur, que atraviesa las cordilleras y llega hasta la Costa dando la vuelta a toda la geografía nacional, la única respuesta del gobierno es bolillo, lacrimógenas, aturdidoras y balas para nuestras indígenas, campesinas, estudiantes, jóvenes, trabajadoras. Los videos que publican los medios alternativos en redes sociales son apenas una de las tantas evidencias de la brutalidad policial por parte del Escuadrón Móvil Antidisturbios ESMAD y el Ejército Nacional, esos videos han permitido hacer denuncias sobre la inminente violación a los derechos humanos de las y los colombianos y han permitido que las personas del común estén indignadas por estas acciones, lo cual ha llevado a un desprestigio de estas instituciones.

Aún con este panorama, el campesinado colombiano se ha vuelto a posicionar como una fuerza viva, se ha validado como un actor político determinante para el funcionamiento del país. ¡Sin tierra para ser labrada por las manos de quienes saben trabajarla no tendremos comida en nuestras mesas! Por eso, el Paro Nacional Agrario tiene un elevadísimo significado político, este mecanismo de presión logró que nos cuestionáramos por el modelo de desarrollo que queremos para el país, ¿queremos un país para la agroindustria y la explotación territorial? O ¿Queremos un país con soberanía alimentaria y libre de riesgos ambientales?

Dejando un elevado número de campesinos muertos, otros tantos agredidos, el Paro Agrario logró encender la chispa del pueblo, dejando grandes lecciones como por ejemplo la necesidad de andar en unidad con todas las expresiones campesinas del país, así como hacer un llamado a que las ciudades nos sumemos a esa creciente de indignación en contra de los tratados de libre comercio y las locomotoras del despojo que también se están sintiendo en estos territorios.

El movimiento indígena, ejemplo de dignidad

Desde el 14 de octubre la Organización Nacional Indígena de Colombia ONIC, convocó a una gran movilización nacional a todo el movimiento indígena del país. Los 62 pueblos indígenas presentaron un pliego nacional de exigencias al gobierno nacional y a la opinión pública, en el que se contemplan temas referentes al respeto al territorio, a la situación de la explotación minero energética en el país, como la exigencia a la autonomía política y administrativa de estos pueblos, la derogación de los tratados de libre comercio y la exigencia de un lugar en la construcción de la paz, ya que estos pueblos han sido objeto de dominación desde la colonia y que hoy no dejan de serlo, pues son víctimas de la extranjerización de sus territorios y la usurpación de su cultura, como de la cruenta violencia que desangra a toda Colombia.

Por tal razón, en el marco de la segunda semana de la Indignación, esta movilización indígena convocó a caminar nuevamente la palabra en la Minga Social y Comunitaria a todos los sectores sociales, en un acto de reivindicación y en solidaridad con la lucha que históricamente han dado estos pueblos en contra de las injusticias que les ha tocado vivir; fue así como se realizó el viernes 18 de octubre un cacerolazo nacional en apoyo a la Minga en donde se denunciaron las agresiones realizadas por la fuerza pública sobre nuestros pueblos ancestrales.

Esta movilización indígena tiene por lo menos tres componentes que deben resaltarse para reafirmar su importancia dentro de las luchas por la vida digna en Colombia. Uno de ellos es la significación que le dan a la palabra, la palabra que es hablada y vivida en los territorios, la palabra que es transmitida generación tras generación, lo cual permite que perdure su fuerza como una realidad actuante dentro de sus vidas en el territorio. El segundo componente es su arraigamiento al territorio, los pueblos indígenas han demostrado que la permanencia en el lugar en el que nacieron es condición para que su cultura perdure en el tiempo, por eso, sus acciones de resistencia frente a los mega proyectos y en específico a la fuerza pública, demuestran que defender el territorio es un ejercicio de autodeterminación y autonomía que por derecho les corresponde, que no nos cause sorpresa el saber de la existencia de una guardia indígena que con bastones y palos se defienden de toda agresión. El territorio como el lugar en el que producen y reproducen la cultura ni se toca ni se vende. Y el tercer componente es la cultura milenaria, generación tras generación estos pueblos han luchado porque su historia se siga escribiendo con la sabiduría de los taitas, con los rezos de las ancianas, con las danzas de las niñas y los niños; la permanencia de su cultura es la síntesis de su resistencia, es el ejemplo para las luchas.

De esta manera es como estos pueblos milenarios hoy siguen siendo ejemplo de dignidad, por esta razón es justa su lucha y por eso nos sumamos a la Minga. A pesar de la represión de la que ya han sido víctimas este pueblo busca seguir ejerciendo presión al gobierno nacional, para que responda de manera urgente sus demandas.

Las nuevas generaciones nos organizamos y movilizamos por un nuevo país

Frente a este panorama, diversas acciones de solidaridad pero también de denuncia se han realizado en algunas ciudades del territorio nacional. Bogotá no ha sido la excepción. Desde el mes de agosto los sectores urbanos que hacen parte del Congreso de los Pueblos se comprometieron con las jornadas de protesta iniciadas con el Paro Agrario Nacional, pues se participó de manera activa en fechas importantes como el 19 y el 29 de agosto acompañando las exigencias del campesinado colombiano, así como también en algunos cacerolazos convocados por la ciudadanía en general.

Estos sectores urbanos, compuestos principalmente por jóvenes, mujeres y estudiantes han aprovechado estas movilizaciones para posicionar y denunciar sus problemáticas como la militarización de los territorios, los cuerpos y las vidas reclamando el derecho a la objeción por conciencia como una opción para negarse a la guerra; así como exigencias a la mejora de la educación superior por medio del pago de lo que el Estado le adeuda a esta, suma que va por los 11,3 billones y que el gobierno se niega a pagar. En ese sentido, la combinación entre la solidaridad hacia las movilizaciones nacionales y sus reivindicaciones particulares permitió que estos sectores lideraran acciones como la realizada el 17 de octubre, una ocupación por parte de estudiantes al ICETEX, y otra como el Bazar de los Pueblos realizado el 19 de agosto al Sur de Bogotá, que recorrió desde el barrio de Sierra Morena hasta el centro de Bosa.

El Congreso de los Pueblos se levanta en las ciudades como una opción y una alternativa de poder popular, las nuevas generaciones que se agrupan en este proceso están firmemente comprometidas con la construcción de un país distinto, en donde los derechos no sean vulnerados y en el que la paz no sea una opción sino una condición para la justicia y la dignidad que tanta falta le hace al país.

Ha comenzado un nuevo momento para el pueblo. Es la hora de ejercer nuestro poder y hacerlo gobierno, es la hora de profundizar en la organización y la movilización. Colombia se levanta con gritos libertarios, en campos y ciudades se hace urgente la transformación radical de las actuales condiciones de vida indignas que ofrece el gobierno hacia unas condiciones en las que vivir no sea una condena, ni la muerte sea un fin.

Colectiva Rosa Luxemburgo

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s