Las mujeres, el movimiento social y la paz.

( Ponencia de Eva Rebelde y la Red Revuelta para foro mujeres, participación politica y paz en Colombia 06 de Marzo Universidad Nacional sede Bogotá)

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( Foto Lily Bernal Pinilla)

Saludamos al Colectivo Flora Tristán y la FEU. Espacios de unidad y de conspiración de un mundo mejor y de una patria libre.

Quisiera empezar esta ponencia ubicando un poco la situación de las mujeres en la Colombia de hoy. Para ello habrá que partir de los imaginarios sobre los que se basa nuestra cultura y nuestra sociedad. No se puede hablar sobre este tema sin hacer alusión a los roles desiguales que se asignan basados en la idea de que la mujer es inferior al hombre. La violencia que es visible es sólo la punta del iceberg de la violencia estructural e institucional que sufren las mujeres a diario a causa de estos imaginarios. El conflicto que atraviesa Colombia hace más de 50 años no es sólo armado, es también un conflicto social, político y económico que se ve reflejado de maneras más nefastas sobre los cuerpos y las vidas de las mujeres.

Como ejemplo de este conflicto podríamos nombrar primero el hecho de que el cuerpo de las mujeres es usado como arma de guerra: violación, tráfico de drogas, subordinación, desplazamiento forzado; asociado a esto está la feminización de la pobreza que se expresa en el trabajo que es socialmente poco reconocido como el cuidado de niños o el cuidado de la casa, la remuneración desigual del trabajo, la doble jornada, los embarazos indeseados, sumisión económica y psicológica a una pareja masculina. Por último nos gustaría nombrar la exclusión del ámbito político en donde se decide sobre lo que es común para todos y para todas. A 60 años del voto femenino las mujeres siguen sujetas a las decisiones que otros tomen sobre sus cuerpos y sobre sus vidas.

En ese sentido preguntarnos por la participación de las mujeres es preguntarnos por los cambios estructurales que necesita nuestra sociedad. Hay espacios que han sido vetados para nosotras a razón de esos imaginarios de sumisión, como la política. Ahora las mujeres nos hemos alzado, nos hemos cansado de estar escondidas detrás de ideas de inferioridad, de fealdad, de silencio. Las mujeres hemos alzado nuestra voz y comprendemos que en nuestras manos también se forja el futuro de esta nación que está adolorida también porque sus mujeres están adoloridas. No queremos reivindicarnos como víctimas pasivas de una situación que nos encierra, queremos ser agentes del cambio y parte de la solución.

Este día es un mensaje que retumba con un eco poderoso a lo largo de los años. Es un día histórico por que las mujeres mismas, volcadas a la resistencia y a mejorar nuestras condiciones de vida, de trabajo, de estudio hemos decidido alzar nuestra voz, escribir nuestra propia historia. Esto ha costado sangre, como ya hace más de cien años, y como ahora sigue costando, pero nosotras estamos empeñadas en construir una nación en paz, la paz que es vida digna, que es justicia social, que es soberanía nacional. Saludamos los diálogos de paz, porque comprendemos que la única forma de darle solución a este conflicto armado es por la vía política. Sin embargo comprendemos que este esfuerzo estará incompleto sino se apoya de manera activa, consciente y comprometida del diálogo con la sociedad y del empoderamiento de las comunidades.

Pensamos que en la construcción de paz, la participación de la llamada población civil y dentro de ella de las organizaciones sociales y populares debe ser protagónica y fundamental. Dentro de esto, la participación de las mujeres no es ni accesoria ni opcional, es crucial en tanto este conflicto ha afectado a quienes no solo numéricamente representamos la mitad de la población, sino que también sostenemos con nuestro trabajo, con nuestro amor las vidas de todos y todas quienes caminan por estas tierras, maltratadas como la mujer misma.

La construcción de paz en nuestro país es un proceso de largo aliento, de varias generaciones. Aplaudimos ser una nueva generación que se piensa la paz que será duradera sólo si es vida digna para el Pueblo colombiano y pensamos que la única forma de avanzar en la construcción de paz, pasa por la solución política al conflicto armado y pasa también por un gran diálogo nacional para la paz, en el que los y las colombianas de a pie podamos poner nuestras apuestas de un país diferente. Porque estamos convencidas de que la paz son cambios y de que las mujeres como objeto de violencia y discriminación tenemos gran responsabilidad en este reto.

Como parte del Congreso de los Pueblos resaltamos la hermosa labor emprendida por las mujeres guerreras de nuestro Pueblo que hacen parte activa del cambio desde las organizaciones juveniles como Tejuntas, estudiantiles como Identidad Estudiantil, campesinas como el CNA, obreras como la USO, indígenas como el CRIC, organizaciones afro y todas las mujeres que no nombramos porque se nos irían las infinitas páginas de la historia reconociendo su trabajo y grandeza. A esas mujeres hermosas y guerreras un fraterno saludo de resistencia y solidaridad y un fuerte abrazo combativo.

Invitamos a la cumbre agraria, campesina, étnica y popular. A fortalecer el movimiento estudiantil y el movimiento social y a construir la paz para Colombia.

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