Gabo, Sinónimo de Colombia

Gabriel García Márquez para mi,  es sinónimo de haber aprendido a leer, de haber aprendido a amar y de haber aprendido que Colombia es más insólita y desigual de lo que parece.

No demoran los medios hegemónicos de comunicación en silenciar quien fue este gran hombre, omitiendo su relación de camaradería con Fidel Castro o su crítica ferviente a las estructuras de dominación en nuestro país.

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( Foto tomada de internet)

La primera vez que me acerque a este autor lo hice porque mamá me leyó a muy temprana edad, en nuestra casa en Caracas “ Relato de un Naufrago”, confieso que en ese momento me aburrió. Era muy chica y no entendía bien porque se demoraba con parsimonia la historia.

Luego cuando crecí, alrededor de los 13 años, en el colegio me pusieron a leer “Crónica de una Muerte anunciada” recuerdo aún bien como comienza el libro, libro que me dejó atónita por su capacidad de retratar el patriarcado en Colombia y nuestra cultura de violencia. Ángela Vicario no manchó las sabanas limpias de recién casada, no llegó virgen al matrimonio, grave ofensa para quien pretendía poseerla y más grave aun para quien pretendía darla en posesión.

Al tiempo cuando me enamoré por primera vez leí con devoción la historia de Sierva María de todos los Angeles, en “Del amor y otros Demonios”, criatura que fue criada por esclavos negros, hija de un marques y que murió a causa de rabia. El amor de Sierva María con aquel cura que estaba encargado de exorcizarla me conmovió hasta el tuétano. Creo que lo que se encuentra en la obra de realismo mágico de Gabo no dista mucho de cómo se vivió ese momento histórico concreto.

La segunda vez que me enamoré leí como el corazón tiene más cuartos que un hotel de putas, en mi libro favorito “El amor en los Tiempos del Cólera”, seguí con ansiedad una novela de un amor irrealizable que se consumaría en la vejez, cosa que me da esperanza para los amores que aún no realizo.

“A Cien años de Soledad” llegué habiendo entrado a la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas, por la cual pasó Gabo solo un año, cuando vi un cartel gigante sobre las implicaciones de la masacre de las bananeras, leí sobre aquel pueblo que fue perdiendo poco a poco la memoria, obligado a poner sobre los objetos, papeles con su nombre y leí sobre la tragedia de los Buendia. Fue la primera vez que entendí como las fuerzas armadas de la mano de la inversión privada, en esta ocasión La United Fruit Company, son capaces de orquestar la matanza de números incalculables de obreros y negar con descaro los hechos. Hoy seguimos siendo un país desmemoriado y sin derechos laborales.

De “El coronel no tiene quien le escriba” me acordé en el 2011 durante la manifestación de las estudiantes en contra de la ley 30, cuando un militar lisiado nos pidió el favor de hablar en la tarima, pues, ellos como el protagonista de esta obra, no cobrara pensión y querían denunciar ante nosotras el olvido del estado para con sus supuestos héroes.

No soy capaz de ver noticias sobre la muerte de gabo, deben de estarse dando un festín de rating, noticias mediocres que jamás le harán honor a este hombre, noticias opuestas en calidad y contenido de lo que somos capaces las Colombianas.

Me da tristeza la muerte de este grande, pero le agradezco su capacidad de ofrecernos un discurso heterogéneo de nación y de darnos memoria mediante la literatura.

¡Como gozo leerte!

 

Colectivo Heriberto De la Calle

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