Si el rio suena

Casanare es uno de los departamentos más extensos de Colombia, que está situado en el pie de monte de la cordillera oriental de los Andes, es uno de los departamentos con más riqueza hídrica de los llanos orientales. Se integran en su territorio ríos, caños y quebradas que desembocan en el rio Meta, el cual recibe la totalidad de aguas del departamento y tiene como principal afluente el rio Casanare. Antes reconocido como un lugar eco turístico por su majestuosidad natural, pero poco a poco destruido por el espejismo del progreso. 

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( Más que una simple sequía, el rio va desapareciendo por la cantidad de agua utilizada al extraer petróleo. Foto Lizeth Fernández)

 

La llegada de importantes petroleras como : La canadiense Pacific Rubiales y Ecopetrol (colombiana) han contribuido en gran parte al desabastecimiento de las fuentes hídricas de este departamento, estas petroleras sacan diariamente más de 230 mil barriles de crudo, que al año, aproximadamente son 5,76 millones de metros cúbicos de agua, el proceso al que es sometida esta tierra para la extracción de petróleo contamina los ríos y vuelve el  agua que no consumible por su toxicidad, afectando a la población humana y animal.

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( Así van quedando los animales consecuencia de la economía neocolonial y dependiente, depredadora de la madre naturaleza. Foto Lizeth Fernández) 

El departamento no cumple con las necesidades básicas ya que no tiene un acueducto que le suministre agua potable las 24 horas del día, el que existe llamado Empresa de acueducto, alcantarillado y aseo de Yopal; suministra el agua por sectores a los cuales se les da la hora de la llegada del agua, hasta que se acabe. Hay lugares en donde no se dispone tubería para  las casas y se les reparte el agua por medio de carro tanques, a esto se suma que el agua de las tuberías viene directamente del rio sin un proceso de descontaminación; las personas se ven obligadas a conseguir agua de otras maneras como por ejemplo comprando un barril de agua que cuesta $25.000 que les dura dos días, ya con el barril comprado van y lo rellenan por $5000 o caminan varios kilómetros hasta llegar a la estación de bomberos de Yopal y llenan sus barriles, pero en ocasiones después de un largo viaje se encuentran con la noticia de que no hay más agua y deben devolverse sin nada. Con este panorama les llega el recibo del agua al mes ,“agua” que en realidad no les es útil, por la cual pagan de $25.000 a $30.000 para que no se la corten, (relato de habitantes de Yopal y paz de Ariporo). Esto resulta incomprensible, ya que Casanare es uno de los departamentos que más recibe regalías al año, que vienen en su mayoría por la explotación de recursos naturales no renovables.

 

El pueblo ha hechos manifestaciones de rechazo a las petroleras y a al gobierno pero terminan silenciados por un departamento altamente militarizado y sostenido por la actividad laboral en las petroleras, que ofrece trabajos, construye pequeñas veredas para sus trabajadores, casas o mas bien inquilinatos con un costo de $300.000 con un cuarto con baño y una pequeña cocina, que muchos de los trabajadores usan solo 10 días al mes y trabajan 20 días de internos en los pozos. Al rededor de los inquilinatos todos unos pueblos se configuran para ofrecerle servicios a los trabajadores, entre ellos redes de prostitución. Los y las jóvenes ya no quieren seguir las tradiciones de sus tierras, como el cultivo de la tierra, si no da plata no les interesa; cabe preguntar ¿en un futuro cuando las petroleras se vayan, comeremos dinero?

Uno de los trabajadores de petróleo mencionó que aproximadamente en 8 años la extracción de este recurso en Casanare se acabaría y las petroleras se irán,  explotado todo, sin utilidad alguna dejando atrás un desastre ambiental y mas de la mitad de población sin empleo.

Casanare, el supuesto territorio mas húmedo del llano, hoy esta seco gracias a la locomotora minero energética de Santos, una locomotora que parece arroyar a las mayorías y al medio ambiente, locomotora que va pasando y va dejando sequía y miserias sobre su riel de botas militares. El rio Ariporo en Casanare sonaba hace rato, pero no porque llevara piedras sino porque llevaba la mentira del oro negro y el lamento de un ecosistema agonizante. Ahora ni suena ni truena porque ese tal rio que antes bajaba rompiendo los jarillones ya no existe. 

  

Artículo conjunto entre Colectivo Ambientalista y Colectiva Guarichas Guaches 

Universidad Distrital. 

 

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