Somos luchadorxs

Somos
“Somos… vaya usted a saber cuántos: los presentes, los ausentes, los que se fueron y tendrán que volver, los que quisieron llegar y no pudieron, los que todavía no emprendieron la marcha, los que nada tienen que perder. Somos los que no alcanzaremos el mar pero permaneceremos en la lluvia. Somos los que aún habrán de nacer”.
(Manuel Pérez) Martínez) 11059689_912238938814518_8484829984071472019_n


7pm, las noticias, como la mayoría del pueblo colombiano puse uno de los dos canales que tiene el monopolio de la comunicación (Caracol, RCN), en alguno de estos oí el nombre de la Universidad Pedagógica Nacional (lugar donde me he formado política y académicamente) y nombres que me sonaban conocidos, seguido de términos como terrorismo, rebelión, daño en bien ajeno, milicianos ,ELN, atentados; lejos de Bogotá y llevando el tema de la paz a una región del país quedé sin palabras, sentí un vacío y un leve dolor en el pecho. Me encontraba en medio de una charla frente a la coyuntura política del país donde surgían temas como la corrupción, abusos del ejército, diálogos de paz, entre otros, en  medio de la conversación intentaba mantener la idea de que la solución al conflicto debía ser el diálogo y la necesidad de culminar los diálogos en buenos términos y que prontamente el ELN y el gobierno se sentarán también, realizaba énfasis en cómo todos tenemos responsabilidad  para crear escenarios propicios para conseguir la tan anhelada paz, y sobre todo los jóvenes a los que se nos había contado desde siempre la historia de los vencedores y claramente se ocultaba gran parte de la realidad del país, por ello teníamos la responsabilidad de criticar el status quo y hacer lo posible para formarnos académicamente y transformar desde nuestros saberes y profesiones a Colombia . El  país  de las  contradicciones, de historias que se repiten una y otra vez como disco rayado, como aquel que no aprende de sus errores y vuelve a repetirlos, con periodistas serviles a la oligarquía expertos en condenar al otro y en crear estados de opinión que solo le conviene a la clase mafiosa y traqueta del país, jamás dirían por qué muchos jóvenes toman la decisión de hacer suyo el dolor del otro y por ello presentaron a nuestros compañeros como criminales sin beneficio de duda, creando perfiles totalmente equivocados sobre ellos, pero no contaban con expresiones populares como la movilización, los plantones y las voces gritando justicia y dignidad en los juzgados, la barriada, y las veredas porque nuestros compañeros, profes y amigos  son militantes de la vida, son esperanza, alegría, ellos son inspiración para el CAMBIO.

Sucesos desafortunados motores de la indignación

Apagones de luz, elecciones robadas, seguridad nacional, implantación del discurso terrorista, seguridad democrática, detenciones masivas, llave de la paz. Bastantes motivos existen para estar inconforme en Colombia, de ahí que sea un país que ha atravesado por bastantes manifestaciones políticas y armadas en busca de la transformación social, económica y política del país, por estos motivos se han adoptado medios para reprimir y exterminar opciones políticas no armadas como el caso de la Unión Patriótica (UP), o el asesinato de Carlos Pizarro, aquel joven universitario que eligió dos caminos, el de la toma de las armas y el de la vida política siendo el segundo el motivo de su muerte, posterior a estas formas de anular al contradictor y después de los fallidos diálogos del Caguán y la implantación del discurso “terrorista” subió al poder Álvaro Uribe, aquel señor de las detenciones masivas, experto en perseguir y estigmatizar a todos los que se opusieron a su forma de gobierno, llevando el terror a cada región por medio de empadronamientos, detenciones o bala, en ese entonces las universidades públicas se convirtieron  en un blanco para las infiltraciones de agentes policiales (en la actualidad aún se usa esta modalidad). La Universidad pública es el lugar donde el pensamiento crítico se mantiene y pese a la clara intención del Establecimiento de despolitizar la academia, tenemos  académicos comprometidos con la justicia y la verdad, que enseñan a dudar y precisamente eso los convierte en el enemigo y los hace blancos perfectos de amenazas y detenciones, como los casos del profesor Miguel Angel Beltran, Renan Vega, Piedad Ortega, Darío Betancourt, Carlos Pedraza, que por sus principios ético-políticos son perseguidos y en los casos de Darío y Carlos fueron  asesinados. ¿Qué promete la universidad pública, sus docentes  y estudiantes a la sociedad colombiana si no es la crítica y la propuesta frente al contexto?, y es que la academia se ha convertido en el principal mecanismo para adquirir una visión alternativa de la historia que se nos ha contado sobre el contexto socio-político del país, en ese sentido, se hace necesario formarnos académicamente, y claro está que en Colombia es muy reducido el porcentaje de habitantes de las capas sociales bajas que puedan acceder a la educación superior, y en respuesta a este tipo de dinámicas excluyentes, intervienen jóvenes como los que detuvieron, que enseñan dignidad desde sus voces llenas de rebeldía, ellos y ellas, esa nueva generación de hombres y mujeres críticos y transformadores, que ahora también son perseguidos y  detenidos, tienen claro las consecuencias de luchar en el país del silencio, el miedo y el terror, y aun así se dieron a la tarea de relatar la historia desde abajo, la de los desposeídos, marginados, oprimidos y llevarla a los barrios, colegios y veredas, asumiendo su responsabilidad como académicos, docentes y militantes políticos. Nuestros militantes de la vida se arriesgaron a contar la historia de la esperanza, la de Camilo Torres, Galán el comunero, Sucre y Simón bolívar, que al igual que nuestros compañeros, fueron juzgados por luchar en contra de la injusticia, el odio y la sangre, somos las arengas llenas de indignación de Gerxon, Daniel, Heiler, Lizeth, Paola, Andres, Victor, Lorena, Felix, Luis, Jhon, Sergio, somos su rabia y rebeldía, hoy a quienes lean este escrito los invito a continuar en la lucha, a no amilanarse, que el miedo jamás vaya ligado a nuestros nombres, hoy más que nunca se hace necesario desobedecer. Compañeros, profes y amigos, estamos seguros que harán de las mazmorras carcelarias su trinchera de lucha y esperanza, sepan que el discurso de terror implantado no nos dominará y que tenemos la convicción que el que lucha por la justicia no tiene nada de terrorista. Los esperamos en la calle, marcha, barriada, universidad, asamblea, para seguir construyendo la nueva Colombia con justicia social y un buen vivir.

Paz González

Estudiantes de la licenciatura en educación comunitaria

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