¿El triunfo del No implica que seguimos en guerra?

El  No puso en  incertidumbre a la paz

Luego de conocer los resultados del plebiscito que pretendía refrendar los acuerdos logrados entre el gobierno nacional y las Farc-ep, se han generado múltiples reacciones. Ni siquiera los partidarios de No -encabezados por el Centro Democrático- lo esperaban. El resultado sorprendió a la mayoría de colombianos: a los que esperaban que éste domingo se ratificara el fin del conflicto con las Farc y a los que rechazaban lo negociado. Ante éste nuevo panorama es importante preguntarse ¿el triunfo del no implica que seguimos en guerra? y ¿cuál es el papel de los sectores sociales que luchamos por paz con justicia social?

¿El triunfo del no implica que seguimos en guerra?

La respuesta a esta pregunta tiene matices, puesto que las Farc no son la única insurgencia armada del país. Existe el ELN,quien ha mostrado voluntad de paz pero cuya mesa de negociación está congelada. Sin embargo, la guerra con las Farc ha terminado. El presidente Juan M. Santos en su alocución presidencial reafirmó el cese bilateral al fuego y la continuidad del proceso de desarme de los guerrilleros, y a su vez el jefe máximo de dicha guerrilla -Timoleón Jimenez (Timochenko)- se pronunció luego del plebiscito afirmando: “Las Farc mantienen su voluntad de paz y reiteran su disposición de usar solamente la palabra como arma de construcción hacia el futuro”. Por su parte los sectores promotores del No dicen que no están en contra de la paz sino del acuerdo. Por lo tanto exigen que el acuerdo sea renegociado, específicamente el punto relacionado con justicia, argumentando que se deben elevar penas, y posiblemente para evitar las investigaciones a algunos grupos económicos y políticos por financiar el paramilitarismo.

Ante el resultado del plebiscito, Santos se muestra en disposición de concertar una discusión con los promotores del No, con el objetivo de realizar un “pacto nacional”, lo que es una decisión razonable. Sin embargo, si dicho pacto se realiza sólo entre élites políticas, puede caer en un error y parecerse al pacto que dió origen al Frente Nacional y alimentó el conflicto armado. Si se piensa en fomentar un nuevo consenso nacional que supere la guerra, éste debe realizarse de forma amplia, participativa y vinculante, al estilo de  un “Gran Dialogo Nacional” en donde se le dé protagonismo a los sectores históricamente excluidos de las decisiones políticas, y donde también participen los sectores económicos y políticos tradicionales, con el objetivo de crear un consenso social. Este “Gran Dialogo Nacional” puede ser uno de los mecanismos de participación social que propone el ELN en su primer punto de negociación, de donde saldrían las transformaciones pertinentes para superar las causas y consecuencias del conflicto. Sólo de ésta forma se evitarán futuros conflictos que desangren nuestra nación.

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¿cuál es el papel de los sectores sociales que luchamos por paz con justicia social?

No todo está perdido. La diferencia entre el NO y el SI  es menor del 1%, y a su vez el abstencionismo es el ganador (Más de 20 millones). La mayoría de los votantes del No se encuentran en las grandes ciudades (muchos saben de la guerra sólo por lo que ven en la T.V) y en los territorios donde se vive la guerra, la mayoría de la población votó por el SI.

Los sectores sociales que buscamos trasformaciones en favor de la mayorías tenemos muchos retos: debemos seguir insistiendo en la solución política al conflicto armado con todas las insurgencias, tenemos que seguir luchando por una paz que traiga justicia social a todos los habitantes de Colombia, una paz en donde la vida digna sea un imperativo. Quizás el reto más duro es lograr generar transformaciones culturales en nuestra sociedad. No es fácil limpiar el odio y el deseo de venganza infundido por medios de comunicación y discursos mentirosos en algunos colombianos. Éste cambio cultural debe hacerse en cada uno de los territorios en los que nos encontramos, por medio de la educación y de la comunicación crítica y popular. Es necesario gestar las bases culturales para edificar nuestros sueños. No podemos desfallecer, debemos seguir en la lucha,  pues ya sabemos que a los excluidos a través de la historia nada se nos ha regalado. Por el contrario, todo lo hemos obtenido luchando contra los tiranos. La edificación de nuestros sueños debe hacerse en todos los escenarios posibles, exigiendo participación en la construcción de paz, exigiendo educación, salud y trabajo digno en las calles y veredas, en los debates académicos y en la construcción territorial en armonía con el medio ambiente. Todas nuestras reivindicaciones deben expresarse en el “Dialogo Nacional” cuyo lanzamiento será el próximo 4 de noviembre, no podemos permitir que se geste una paz demagógica y neoliberal. Esto sólo depende de nosotras/os. “La lucha es larga, comencemos ya!” .

Articulo de Opinión.

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