Uso de la Violencia Para Construir Política en Bogotá

“Cuando hay una autoridad en contra del pueblo, esa autoridad no es legítima y se llama tiranía. (…) podemos y debemos luchar contra la tiranía”

Camilo Torres Restrepo

El pasado miércoles 19 de abril en la cuidad de Bogotá diferentes colectividades, individualidades  y organizaciones como la Mesa y Red Distrital de Discapacidad, decidieron manifestar su inconformidad frente  a la reducción del subsidio de transporte para las personas con discapacidad por medio de una movilización hasta la plaza de Bolívar, sitio en donde un integrante del Escuadrón Móvil Anti Disturbios ESMAD lanzó un gas lacrimógeno contra los manifestantes.

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Analizando las razones de la movilización, se encuentra que la administración de Enrique Peñalosa “Bogotá mejor para todos” redujo el subsidio de transporte para las personas con discapacidad de $ 40.000 a $ 22.000 pesos. Además, las personas con discapacidad no cuentan actualmente  con las estrategias y garantías de inclusión laboral y como si fuera poco, Enrique Peñalosa redujo el monto del bono canjeable por alimentos de $250.000 a $ 125.000 pesos, así mismo en los jardines infantiles del Distrito se disminuyó el cupo para los y las niñas con discapacidad.

 Entonces cabe preguntarse ¿Bogotá mejor para todos los ricos? Porque evidentemente para los bogotanos camelladores, de la clase popular, con condiciones socioeconómicas desfavorables no lo es. Lo acontecido con la protesta de las personas con discapacidad debe interpretarse más allá de la caridad  y compasión por su condición, puesto que son sujetos que participan activamente en las dinámicas sociales y en ese sentido hacen parte – al igual que la mayoría de bogotanos- de la exclusión social, que no necesariamente deben estar denominados por su discapacidad sino por su rol en la sociedad.

El debate real está en el uso de la violencia como respuesta a la protesta social, práctica que ha sido constante en la administración de Peñalosa, teniendo en cuenta que ante un régimen político impuesto que no brinda condiciones dignas para vivir es legítimo rebelarse,  un ejemplo claro son las capturas arbitrarias a estudiantes de la Universidad Pedagógica Nacional que expresaron su inconformismo con el alza de la tarifa de transmilenio, y los vendedores ambulantes que fueron desalojados agresivamente de diferentes puntos de la cuidad. Así pues, estas prácticas represivas de la vigente administración de la cuidad son un reflejo de su proyecto político imperante.

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Finalmente, cabe resaltar la tarea de varias colectividades y organizaciones sociales que han recolectado más de 400.000 firmas para revocar el mandato de Enrique Peñalosa, así mismo invitar a las personas que aún no han firmado a que se animen y se demuestre que “Unidos revocamos a Peñalosa”, aunque las acciones  de  los bogotanos deben trascender de ésta vía institucional, y ante un escenario donde  están cerrados los canales para acceder a los derechos es necesario manifestar la indignación en las calles, en los escenarios participativos exigiendo trabajo, educación y vida digna.

Aula Y Palabra – Prensa Estudiantil

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